RAZONES PARA ABRIR UNA BOLSA DE PATATAS FRITAS (Y VI)

Concluímos con éste una serie de artículos dedicados a analizar los motivos que desaconsejan el consumo habitual de comida rápida, utilizando como ejemplo tipo los aperitivos salados y en concreto las patatas fritas.  Hemos querido que la conclusión de esta serie precisamente busque los aspectos positivos, de modo que, siguiendo la línea que promovemos desde la Clínica del Dr. Luis Almagro en Marbella, hemos de dejar claro que para seguir una dieta equilibrada, pueden incluirse en alguna ocasión alimentos que consideremos poco adecuados para el consumo habitual. Nuestros programas de pérdida de peso buscan entrenar al paciente en el control de impulsos para, una vez conseguido en grado satisfactorio, poder tener opciones de comidas decididas por el propio paciente según apetencia y sin tener en cuenta otros criterios salvo el de la moderación de las raciones.

Las patatas fritas son un alimento energético que contiene hidratos de carbono complejos, los cuales se consideran el combustible de elección para mantener un nivel óptimo y estable de energía. Si elegimos aquellas fritas con aceite de oliva o de semillas (girasol, por ejemplo), podemos degustarlas in  afectar  el adecuado perfil graso sanguineo. 

Vimos que una bolsa de patatas contiene unas 700 calorías. Engordar un kilo de grasa supone ingerir un exceso de unas 9000 calorías, con lo cual es necesario consumir varias bolsas para engordar un kilo, si bien es cierto que el exceso de las patatas se suma a otros en las personas cuyos hábitos alimentarios no son los mejores.

En un contexto adecuado de gasto, consumir patatas fritas no es ningún exceso. Disfrutar de un refresco con un plato de aperitivo de patatas tras un partido de tenis por ejemplo, es una forma de reponer hidratación, sales y energía. Cierto que si llevamos la misma situación a un partido de la selección de fútbol, además de no hacer apenas gasto calórico en el sillón, los nervios de la situación pueden hacernos comer sin control de cantidad y sin apenas saborearlas.

Por último, queremos diferenciar el mantenimiento del peso con el objetivo de querer bajar de peso,es decir, adelgazar. Cuando alguien se propone adelgazar no es cuestión de querer prohibir porque sí, se trata simplemente de que para adelgazar es necesario ingresar menos energía de la que se gasta, teniendo en cuenta que para el correcto funcionamiento del organismo hay unos requerimientos mínimos de nutrientes.  En la mayoría de los casos no es razonable incluir en una dieta hipocalorica alimentos que en poca cantidad contienen mucha energía, más aún cuando es a costa de desplazar alimentos más saludables y necesarios.

 

 

Nuevas recetas

Hemos añadido las recetas de Merluza con langostinos, rosada al microondas, sardinas al horno, tortilla de espárragos, ensalada de tomate y oregano, sopa fria de remolacha y ensalada de zanahorias.

RAZONES DE PESO PARA NO ABRIR UNA BOLSA DE PATATAS FRITAS (V)

Continuamos con la serie de artículos dedicados a desglosar los muchos motivos por los que determinados productos, englobados en la denominación “comida rápida” o “comida basura”, no debe pasar de ser de consumo muy ocasional. Además repasamos algunas de las pequeñas trampas de la publicidad que nos pueden llevar a comer algo distinto a lo que pensamos. Quisieramos dejar claro que no es nuestra intención demonizar las patatas fritas, simplemente nos sirven como ejemplo  extrapolable a otros muchos productos de consumo similares y tan frecuentes en nuestro día a día. Hoy valoramos la cantidad de sal que contienen y sus implicaciones.

Un reciente estudio de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), concluye que los españoles consumimos el doble de la cantidad diaria recomendada.  El consumo medio es de 9.7 gramos por persona y día cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar 5 gramos. El sodio es el mineral que compone la sal común, de modo que se consideran elevados en sodio aquellos alimentos con más de 500 mg de sodio por 100 gramos de producto, que equivale al 1.3% de sal. Por encima de ese porcentaje están alimentos que deberían ser evitados o consumidos de forma muy ocasional por personas que deban seguir dieta baja en sodio, y con el fin de evitar problemas de salud futuros, se aconseja moderar la frecuencia de ingesta de alimentos altos en sodio a personas sanas.

Aunque algunos alimentos contiene sodio de forma natural (mariscos, vísceras), la mayor parte del sodio que ingerimos proviene de alimentos procesados, en los que el sodio es aportado por la sal como ingrediente, o formando parte de algunos aditivos, como el glutamato monosodico (E-621).  Gran parte de la sal en la dieta proviene de alimentos como embutidos, queso, conservas de pescado,pan,  salsas y aperitivos salados.  Consumer Eroski realizó en 2005 un estudio sobre el contenido en sal de 67 productos elaborados del que se obtuvieron resultados muy reveladores: más de la mitad de los alimentos analizados, todos de consumo habitual, contenían más sal de la considerada conveniente, con diferencias significativas entre unas y otras marcas de un mismo producto. Se encontraron alimentos que superaban entre dos y   diez veces el máximo mencionado de 500mg de sodio por 100 gramos : conservas de anchoas, jamon curado, salchichas frankfurt, chorizo, jamon cocido, queso curado, paté, pizza, patatas fritas, pan , algunos cereales de desayuno…

Habrán observado que  entre los alimentos más altos en sodio no siempre están los tenidos por más salados. En el caso de los aperitivos, se encontró una marca de aperitivo de maíz que contiene toda la sal que un niño de siete años necesita al cabo de un dia.  El inconveniente añadido a los problemas de salud es que el uso de estos productos habitúa al paladar a sabores marcadamente intensos y salados, a menudo reforzado por aditivos potenciadores del sabor,  con lo cual encontramos que el sabor natural de los alimentos resulta insípido o falto de sabor, y así, por ejemplo, la verdura “no sabe a nada”.

El consumo elevado de sodio es un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de hipertensión arterial,  que a su vez aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular, y no olvidemos que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en adultos de nuestro medio. La reducción a la mitad del del consumo de sodio diario evitaría miles de muertes cada año. Con ese objetivo,  se está trabajando en la reducción del contenido en sal de alimentos procesados de consumo habitual (pan, por ejemplo) y en la necesidad de información clara y obligada en las etiquetas de los alimentos. No obstante, la última decisión la tiene el consumidor, y en nuestra mano está dar prioridad al consumo de alimentos frescos o minimamente procesados.

(Fuente: consumer.es)

 

 

MANTENIMIENTO DEL PESO PERDIDO

El objetivo final de un tratamiento de pérdida de peso, no ha de ser la pérdida de peso en si misma, si no el mantenimiento a largo plazo del peso perdido.

Hemos comprobado durante años, que haciendo bien las cosas, y con el programa adecuado prácticamente todo el mundo puede bajar peso. Pero hablar de mantener lo conseguido es ya otra cosa.

Por eso hemos diseñado un nuevo programa de pérdida de peso, de una duración no  superior a tres meses en la fase de tratamiento, con unos resultados esperados entre el 10 y el 15 % del peso inicial y cuyo objeto principal es el mantenimiento o estabilización del peso perdido.

RECETAS

En los últimos días hemos estado añadiendo recetas a nuestro listado general. Pero nos sería de gran utilidad saber vuestra opinión: si os resultan adecuadas, fáciles  o cualquier otro comentario que pueda resultar de interés o ayuda para otras personas.

RAZONES DE PESO PARA NO ABRIR UNA BOLSA DE PATATAS FRITAS (IV)

Continuamos con la serie de artículos dedicados a desglosar los muchos motivos por los que determinados productos, englobados en la denominación “comida rápida” o “comida basura”, no debe pasar de ser de consumo muy ocasional. Además repasamos algunas de las pequeñas trampas de la publicidad que nos pueden llevar a comer algo distinto a lo que pensamos. Quisieramos dejar claro que no es nuestra intención demonizar las patatas fritas, simplemente nos sirven como ejemplo  extrapolable a otros muchos productos de consumo similares y tan frecuentes en nuestro día a día. Hoy valoramos el calidad de las grasas que contienen.

Casi la totalidad de aperitivos salados contiene entre sus ingredientes algún tipo de aceite u otras grasas, y lógicamente en las patatas fritas es un ingrediente básico. Al margen de las calorías que puedan contener por ello, hay significativas diferencias en la calidad dependiendo del tipo de grasa que se haya utilizado en su elaboración.

 De forma resumida, lo que diferencia los tipos de grasa es la proporción de ácidos grasos saturados e insaturados que la componen . Tienen un perfil más saludable aquellas grasas con mayor proporción de  acidos grasos insaturados.

La grasa saturada es abundante por naturaleza en los alimentos de origen animal, como mantequilla, manteca y tocino, nata, mayonesa, grasa de la carne y aves, queso y lácteos enteros . Pero también está muy presente en dos tipos de aceites de origen vegetal: los aceites  de coco y de palma. Justamente estos dos últimos son de uso muy frecuente en la elaboración industrial de aperitivos dulces y salados y bollería, básicamente por su menor coste.

Estas fuentes de grasa saturada contribuyen a elevar los niveles de colesterol en  sangre, promoviendo una disminución del colesterol “bueno” (HDL) y subiendo el nivel de colesterol “malo” (LDL)

La grasa insaturada se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal, como aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), muchos frutos secos y, dentro de los alimentos de origen animal, en los pescados azules (sardina, boquerón, salmón,etc ). Las grasas insaturadas, llamadas “grasas buenas”, contribuyen a la reducción del colesterol en sangre, de ahí que se les considere “cardiosaludables”.


Existen además las grasas hidrogenadas, que son aceites vegetales líquidos sometidos a un proceso químico que les da consistencia sólida. Este tipo de grasas, a pesar de su origen vegetal, debido al tratamiento físico-químico que han sufrido, en nuestro organismo se comportan como “grasa mala” por el aumento en su estructura química de enlaces trans, y se emplean abundantemente, al igual que el aceite de palma, en la elaboración de aperitivos salados.

Debemos tener claro que cuando un fabricante no identifica la grasa que usa (aceite de oliva, girasol, soja, mantequilla, etc.), lo habitual es que esté utilizando una poco saludable, como la grasa saturada (aceite de palma o coco) o grasas hidrogenadas.  Echando un vistazo a la etiqueta de cualquiera de los productos que tenemos en la despensa, comprobaremos que los términos “grasa vegetal”  o “grasa vegetal parcialmente hidrogenada” estan presentes en la gran mayoria de productos procesados. Es al fín y al cabo “grasa mala” que a diario incorporamos en la dieta. Por ello es necesario utilizar en la medida de lo posible, productos no elaborados, y que aquellos que adquiramos estén compuestos por las grasas que hemos identificado como saludables. Así pues, es preferible seleccionar aquellos aperitivos que están elaborados con aceites de oliva, girasol, soja u otras semillas identificadas.

Desde la Clínica del Dr. Luis Almagro en Marbella, le recordamos que los niveles altos de colesterol en sangre son determinantes en el desarrollo de enfermedades como la diabetes y la arteriosclerosis.

RAZONES DE PESO PARA NO ABRIR UNA BOLSA DE PATATAS FRITAS (III)

Continuamos con la serie de artículos dedicados a desglosar los muchos motivos por los que determinados productos, englobados en la denominación “comida rápida” o “comida basura”, no debe pasar de ser de consumo muy ocasional. Además repasamos algunas de las pequeñas trampas de la publicidad que nos pueden llevar a comer algo distinto a lo que pensamos. Quisieramos dejar claro que no es nuestra intención demonizar las patatas fritas, simplemente nos sirven como ejemplo  extrapolable a otros muchos productos de consumo similares y tan frecuentes en nuestro día a día. Hoy valoramos el origen de las calorías que aportan.

Remitiéndonos al cuadro de información nutricional que se ofrece en una bolsa de patatas fritas  podemos leer los siguientes datos por cada 100 grs. de producto:

  •  Aportan 535 kcal(calorias).
  •  6.5 grs son proteína
  • 48 grs. son hidratos de carbono
  • 35 grs. son grasa

Las calorías que aporta un alimento provienen precisamente de estas tres fuentes: proteínas, hidratos de carbono y grasa.  Cada gramo de hidrato de carbono o de proteína aporta unas 4 calorías, pero un gramo de grasa aporta unas 9 calorías.  Si hacemos las multiplicaciones correspondientes veremos de el origen de las 535 calorias:

  • 6.5 grs. x  4 cal/gr = 26 calorias
  • 48 grs x 4 cal/gr = 192 calorias
  • 35 grs. x 9 cal/gr = 315 cal

Es decir, de 535 calorías, 315 provienen de la grasa (el 59%), 192 (el 36%) provienen de hidratos de carbono, y 26 (el 4.8%)  de las proteínas.

Si comparamos con las recomendaciones de una dieta equilibrada, que indican un reparto del origen de las calorías del 25-30%  de las grasas, 55-6o%  de hidratos de carbono y 15% de proteínas, entenderemos que el equilibrio nutricional de este aperitivo está claramente disbalanceado hacia el exceso de grasa.

Dicho de otro modo, cuando comemos patatas fritas, no estamos aportando calorias básicamente de la patata,que contiene mayoritariamente hidratos de carbono, sino de las grasas en las que están fritas. Y si, al fin y al cabo, “somos lo que comemos”…saquen conclusiones.

MESOTERAPIA, LPG Y CELULITIS

Cuando se acerca el verano los tratamientos estéticos de reducción de peso alcanzan su máximo apogeo.

 

Se dispara la publicidad de recursos mágicos o pseudomágicos con los que disminuir unos pocos o muchos centímetros de aquellas áreas o zonas donde nos interesa.

 

Desgraciadamente esto no es tan fácil y por tanto no siempre es así.De hecho la mayor parte de los tratamientos son sólo modas y van desapareciendo con el tiempo y siendo sustituidos por otros igual de efímeros. Obviamente, si fueran tan milagrosos no tendrían porque desaparecer.

 

En cambio, existen otros, como es el caso de Mesoterapia anticelulítica y los tratamientos de endermologia-LPG que se mantienen en el tiempo durante años.

 

La mesoterapia es un procedimiento que consiste en la aplicación de inyecciones superficiales con objeto de conseguir un resultado determinado. Es un muy buen recurso tanto en celulitis y adiposidades locales como en rejuvenecimiento facial. En cada uno de los casos el producto inyectado es diferente.

 

La endermologia-LPG es un tratamiento de tipo mecánico cuyo objeto principal es ayudar a la remodelación corporal,dando buenos resultados estéticos, pero siendo indispensable una correcta ejecución técnica, para cuyo dominio se requieren cursos de formación, actualización y experiencia, sin los cuales el resultado puede incluso empeorar el aspecto de la zona tratada.

 

Pero los mencionados deben considerarse  tratamientos complementarios y por tanto, para conseguir resultados  deben integrarse dentro de un programa  de tratamiento adecuado y basado en las características de cada paciente.

 

El uso indiscriminado y el abuso de este tipo de tratamientos solo lleva a no obtener los resultados esperados y a su desprestigio, cuando en realidad se trata de herramientas que, bien aplicadas, siguen siendo sumamente útiles.

 

En la Clínica del Dr. Luis Almagro en Marbella disponemos de estos programas de tratamiento, pero el paso de los años y la experiencia  nos han hecho  aprender a seleccionar cuáles son los pacientes que pueden obtener resultados favorables con ellos, descartando su realización en pacientes que no reúnen las condiciones adecuadas.

RAZONES DE PESO PARA NO ABRIR UNA BOLSA DE PATATAS FRITAS (II)

Continuamos con la serie de artículos dedicados a desglosar los muchos motivos por los que determinados productos, englobados en la denominación “comida rápida” o “comida basura”, no debe pasar de ser de consumo muy ocasional. Además repasamos algunas de las pequeñas trampas de la publicidad que nos pueden llevar a comer algo distinto a lo que pensamos. Quisieramos dejar claro que no es nuestra intención demonizar las patatas fritas, simplemente nos sirven como ejemplo  extrapolable a otros muchos productos de consumo similares y tan frecuentes en nuestro día a día. Hoy valoramos el contenido calórico.

La mayoría de aperitivos salados de patata tienen un contenido calórico similar. La bolsa de patatas de conocida marca que adquirimos en el supermercado contiene 535 kilocalorias en 1oo gramos de producto, por lo cual el contenido calorico de los 170 grs de patatas fritas que contiene proporcionan 909.5 calorias.  Con esa misma cantidad de calorías podríamos comer un completísimo menú compuesto por: 

 

  • Un plato de macarrones con salsa de tomate,albahaca y aceitunas negras (400 cal)
  • Lomo de atun a la parrilla con guarnicion de patatas, brocoli y tomates asados (350 cal)
  • Una copa de vino de 100 ml (70 cal)
  • Macedonia de fruta fresca con una bola de helado (100 cal)

Las mismas calorias pero una diferencia abismal en variedad, calidad y cantidad de alimento que cabe en esas mismas calorias según sea nuestra elección.

Tengamos en cuenta que una persona adulta joven gasta diariamente de 2000 a 2500 calorias diarias  segun sea mujer u hombre, teniendo en cuenta que para alcanzar ese gasto se presupone un gasto por ejercicio físico moderado de al menos 3o minutos diarios que demasiada gente no cumple.

Pensemos además que normalmente las patatas fritas se toman como un añadido al menú de comida diaria, no en sí como una comida. Encontramos  entonces que sumar  más de 900 calorias a nuestro menú va a crear con mucha probabilidad un excedente calorico que nuestro organismo almacenará siempre en forma de grasa.  Si estos excesos se hacen de forma habitual, es muy fácil que alcancemos un peso demasiado alto.

Por ello, desde la Clínica del Dr. Almagro en Marbella, proponemos que saque sus propias conclusiones y de acuerdo con ellas decida si una bolsa de patatas merece tanto la pena.

RAZONES DE PESO PARA NO ABRIR UNA BOLSA DE PATATAS FRITAS (I)

Comenzamos hoy una serie de artículos dedicados a desglosar los muchos motivos por los que determinados productos, englobados en la denominación “comida rápida” o “comida basura”, no debe pasar de ser de consumo muy ocasional. Además repasamos algunas de las pequeñas trampas de la publicidad que nos pueden llevar a comer algo distinto a lo que pensamos. Quisieramos dejar claro que no es nuestra intención demonizar las patatas fritas, simplemente nos sirven como ejemplo  extrapolable a otros muchos productos de consumo similares y tan frecuentes en nuestro día a día. Comenzamos valorando las raciones.

Nos hemos hecho con una bolsa de patatas fritas adquirida en un supermercado, una más en la extensa oferta de las estanterias de aperitivos. Elegimos una de las marcas más conocidas, variedad “al punto de sal” y en el único tamaño que pudimos adquirir por ser el formato más usual que se ofrece en los supermercados. La bolsa tiene un peso neto de 170 gramos. Si nos entretenemos en leer la información nutricional, nos cuenta que una ración supone el 7% de las calorias diarias estimadas para un adulto, 13% de las grasas y 7% del sodio. No parece exagerado, ¿verdad?. La cuestión de fondo es que una ración no equivale a una bolsa, ni mucho menos. Si leemos detenidamente, resulta que se considera una ración a 25 gramos de patatas fritas, con lo cual la bolsa contiene  casi siete raciones. Dicho de otra forma, el contenido de patatas fritas de una bolsa nos daría para abastecer a  siete personas de su ración. Pero es bastante probable que conozcan a alguien que es capaz de consumir una bolsa entera mientras ve la televisión , por ejemplo. Y es que el tipo de sabor que tienen los aperitivos invita a seguir comiendo, abren el apetito. De hecho, el propio nombre, “aperitivo” proviene del latin “aperit” y significa “abrir”. Y que la bolsa contenga una cantidad tan alta de raciones sigue la tendencia de los últimos años de las llamadas raciones XXL, gran cantidad a precio  muy asequible, que ha hecho con los años que se considere  tamaño “mini” lo que en realidad es una ración normal. Piensen si no en los tamaños de la bolsa de palomitas que nos ofrecen en los cines: el tamaño grande, daría para proveer de una ración de palomitas a toda una fila de la sala.

 

El exceso de raciones es una de las claves del desequilibrio alimentario, incluso cuando comemos productos saludables, más aún cuando se trata de alimentos poco interesantes desde el punto de vista de la calidad nutricional. Esta tendencia importada del consumo de grandes raciones de comida poco saludable, de la que hasta poco es demasiado, se une a nuestra cultura de menús exagerados en la vida diaria: se considera normal consumir un primer plato de guiso contundente, seguido de carne o pescado con guarnición, acompañado de gran cantidad de pan y rematado por un postre. Es demasiada cantidad, tanta comida no es necesaria ni sana.

Tenemos acceso a mucha más comida de la que necesitamos para funcionar adecuadamente y gozar de buena salud. Desde la Clínica del Dr. Luis Almagro en Marbella les planteamos que dependemos de la propia decisión, basada en el conocimiento, de qué, cuánto y cuándo comemos.  Una decisión que conlleva asumir sus consecuencias: las decisiones de cada día  nos llevarán a disfrutar sus beneficios a medio y largo plazo, o bien a sumarnos a la creciente estadística de prevalencia de la obesidad, la diabetes y las alteraciones cardiovasculares que, no olvidemos, son el principal motivo de muerte y morbilidad (pérdida en la calidad de vida por enfermedad) en adultos a día de hoy.