BIENESTAR DIGESTIVO: UN ARGUMENTO MAS PARA CUIDARSE




Es muy frecuente que, al confeccionar la historia clínica de los pacientes que acuden a consulta con el objetivo de perder peso, encontremos respuesta positiva al preguntar si tienen molestias digestivas que relacionen con las comidas. Ardor de estómago, hinchazón, pesadez, gases, estreñimiento…son algunos de los síntomas que a menudo refieren los pacientes, sin que necesariamente concurra un diagnóstico de gastritis, enfermedad intestinal o cualquier otra patología que pueda justificar esos síntomas.
Fieles a nuestro principio de que la comida sea la mejor medicina, pautamos los cambios dietéticos sin precipitarnos en prescribir remedios farmacológicos. Pues bien, desde ya la primera revisión, es mayoritario el número de pacientes que refiere mejoras significativas en su sintomatología.
Llega al punto de que, para no pocos, es uno de los beneficios más remarcables que notan al perder peso. Los excesos alimentarios eran la causa de esas perennes molestias que, sin ser incapacitantes, suponen una merma en nuestra calidad de vida.
La mejora con los cambios alimenticios es a su vez una prueba fehaciente de que todo eso de más que estábamos comiendo supone una sobrecarga para nuestro organismo que, ya desde el aparato receptor que es el tubo digestivo, está creando inconvenientes.
Uno de los síntomas mencionados, el estreñimiento, se resiste en ocasiones a desaparecer y en ocasiones puntuales se agudiza al seguir dieta hipocalórica, pese a realizar con ella una ingesta suficiente de fibra. El estreñimiento es un síntoma que acompaña hasta al 20% de la población adulta española, con doble de incidencia en mujeres que en varones y siendo aún más prevalerte en ancianos. Consideramos estreñimiento a una frecuencia de defecación menor de tres deposiciones por semana.
En estos casos, que frecuentemente se han hecho crónicos por no atender en su momento las señales digestivas de necesidad de evacuar (imposibilidad de ausentarse del puesto laboral, pudor, reticencia a usar baños públicos…), nos cabe vigilar dos aspectos que pueden facilitar el normal ritmo intestinal: la abundante hidratación y el ejercicio físico regular.
Sobre la importancia de éste último ha llamado la atenciónla FundaciónEspañoladel Aparato Digestivo, con motivo del día del Bienestar Digestivo. Del mismo modo que el sedentarismo es el gran aliado del estreñimiento, la actividad física estimula los reflejos intestinales que ponen en marcha el mecanismo de defecación.
En resumen: aporte suficiente de agua y fibra por la dieta, práctica de actividad física diaria y atender las señales corporales de necesidad de evacuación. En caso de persistencia del problema, lo correcto es consultar a su médico, evitando especialmente el uso de productos laxantes sin la adecuada información, ya que muchos de ellos, aún siendo “naturales” (infusiones de hierbas, plantas como el aloe) tienen un mecanismo de acción que, en caso de uso prolongado, perpetúan la situación de estreñimiento y pueden llegar a afectar a la pared intestinal.
Dra. Rosa Sánchez para Clínica Dr. Luis Almagro. Marbella. Consejos que te ayudan a adelgazar.









